jueves, 29 de septiembre de 2016

TRAKATRAKATRA



TRAKATRAKATRA

Sobre raíles, sobre raíles,…. Eso quisiéramos nosotros. Uffff……. 

Qué más quisiéramos….. que ir oyendo el ruido del traqueteo mientras nos alejamos de Bilbao para pasar con nuestras familias ese periodo llamado “cortas vacaciones”.

Qué más quisiéramos que oír el ruido mientras conversamos de cómo lo vamos a pasar al llegar a ese precioso destino, de las actividades que vamos a realizar, de los comercios que vamos a visitar, de las cosas que vamos a comprar, de los alimentos que vamos a degustar…

Qué más quisiéramos que ir a ese destino al que nuestros antepasado iban primero escapando del hambre pero también con otras intenciones, sobre todo lúdicas, para algunos sucias pero imposibles de realizar en nuestra ciudad, es decir, a pecar. Sí, pecar.
Aunque a algunos se les olvide, Hendaia, que está a la vez tan cerca y tan lejos, era tierra de libertad cuando aquí esa palabra no significaba más que pecado, inmoralidad, deseo carnal y, sobre todo, deseo de salir y escapar.

Qué más quisiera que explicar a mi hijo que este túnel en el que nos encontramos y que carece de raíles no tiene una salida a la diversión ni a un lugar paradisíaco.
Por desgracia, no me queda otro remedio que explicarle que lo que iba a ser una vía rápida a la anteriormente considerada tierra de la libertad va a ser en los próximos años nuestro hogar.

Qué más quisiera que decirle que nuestros gobernantes tenían un proyecto de transporte rápido a punto de finalizar y que nos daría sustento seguro en el futuro.
Sin embargo, no me queda más remedio que contarle la cruda realidad de la inutilidad de obras que no se han podido finalizar y quedan como monumentos de la incompetencia gubernamental.

La única alegría que me queda es que le voy a poder contar que he encontrado una alternativa a nuestras continuas desgracias.Porque desde que se paralizaron las obras en las que trabajaba y cuya consecuencia fue la desaparición de mi puesto de trabajo, único sustento de mi familia, no hemos conocido un momento de alegría.

Tengo que decirle que he encontrado un alojamiento, el único alojamiento disponible para personas en nuestra situación. Un acomodo que en vez de dulce es húmedo, oscuro y sucio. Un lugar en el que no entra casi el frío, ni la lluvia. Pero tampoco entra el sol ni la alegría.

Por supuesto que es un cambio drástico en nuestras vidas. Un cambio que no habíamos previsto nosotros, ni tampoco muchos de los que nos acompañan en esta oscura galería. De tener una desahogada existencia hemos pasado a vivir de prestado, en un alojamiento que bien podría llamarse el Hotel del Nunca Acabar pero que nos guarece de las inclemencias meteorológicas.

Perder un trabajo es duro, durísimo. Y más si tienes padres con edad avanzada que no entienden estos tiempos de cambios continuos en los que tienes que ser más ágil y flexible que el agua. 

Pero cuando te tiran de tu propia casa, a la vista de todos los vecinos, personas que han convivido contigo los últimos veinticinco años y saliendo del edificio con tu familia, la situación es dramática. 

Aún así hemos encontrado este agujero, que han construido con el dinero de todos pero que lo han dejado abandonado. Un hueco que nos dará cobijo del frío en invierno, de la lluvia en primavera, del sol en verano y fuente de alimentación, sobre todo en época de setas, en otoño.

Qué más quisiera que oír el ruido y aguantar el vaivén del vehículo de velocidad extrema. Ese invento que es casi tan veloz que el avión pero que corre a ras de tierra por una carretera de hierro, cuando hay presupuesto para colocar esas barrar de hierro.

Pero eso va a ser bastante complicado ya que la parálisis del país  se ha convertido en el abandono de proyectos inviables que han quedado a medio hacer.
Qué más quisiera que… oír el trakatrakatrá…. Llegar a Hendaia… y poder disfrutar con los míos de unos días de felicidad.

Os dejo una imagen de nuestro nuevo dulce hogar, que vale más que mil palabras.

lunes, 22 de febrero de 2016

LA SOBRECUALIFICACION


LA SOBRECUALIFICACION

Recurrentemente aparecen informes sobre coyuntura, situación económica, perpectivas de futuro,... que van incluyendo temas y términos que van calando en la ciudadanía.
Uno de ellos es la SOBRECUALIFICACIÓN, que sorprendentemente se utiliza en tono peyorativo. o al menos eso me parece.
En estos días un informe de empleo de LABORAL - KUTXA señala lo siguiente:

"....en el caso vasco, que cuenta con un problema estructural de sobrecualificación agudizado por la crisis."

Cada vez que leo este tipo de mensajes solo se me ocurre pensar en mi madre cuando me decía que estudiara, que para ganarme bien el sueldo tenía que estudiar. Yo sé que lo decía con la mejor de las intenciones. Sin embargo mejor me hubiese ido si hubiese sabido poner ladrillos.
Es muy poco gratificante ir un viernes a tomar un rápido menú del día para poder seguir la jornada y comprobar en las mesas adyacentes alguna cuadrilla de algún gremio comiendo como descosidos los productos más caros del lugar. 
"El ingeniero menú del día y los gremios percebes." Un cuadro que ilustra la situación del país.

Sin embargo este tipo de frases no hacen ningún bien al futuro de la economía y bienestar del país, ya que cuando nos dicen que la gente de este país está sobrecualificada hay que decir otra cosa:
Que merito tienen los que han adquirido una gran cualificación.
Lo que ocurre y nadie se atreve a decir cual es la situación:
Lo que tenemos es una MIERDA de empresas, que solo pueden competir en COSTES. 
Y para competir en costes necesitamos mano de obra barata NO CUALIFICADA.